La Hispanofobia
Cuando Donald Trump inició su candidatura presidencial en el 2015, no solo inició una campaña política: encendió una chispa de desprecio hacia millones de personas que hablaban español. Sus palabras, “They’re bringing drugs. They’re bringing crime. They’re rapists”, no solo fueron un ataque a los inmigrantes mexicanos, sino una declaración de guerra simbólica contra toda una cultura: la hispana.
Desde entonces, su discurso se convirtió en un altavoz global de la hispanofobia moderna: una mezcla de miedo, ignorancia y prejuicio hacia quienes representan el idioma y la identidad hispana. Las consecuencias no fueron solo políticas —muros, redadas, deportaciones— sino también emocionales. De repente, hablar español en la calle podía despertar miradas de sospecha o desprecio en lugares donde antes era un signo de orgullo.
Trump no inventó la hispanofobia, pero la normalizó. La convirtió en eslogan, en herramienta electoral y en espectáculo mediático. Su figura simboliza una versión contemporánea de un fenómeno antiguo: el rechazo a lo hispano por considerarlo inferior, peligroso o ajeno.
En Estados Unidos, muchas personas han vivido de cerca una forma de hispanofobia más silenciosa pero muy real. El ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) a veces detiene a personas solo por su apariencia latina o por hablar español, sin necesidad de pruebas de un delito. Cada detención así es un recordatorio de que ser hispano puede convertirse, para algunos, en un motivo de miedo o discriminación.
¿Qué es la hispanofobia?
Hispanofobia significa rechazo o desprecio hacia lo hispano: la lengua, las personas, los países que hablan español; esto a veces viene de fuera… y otras veces, de dentro, ya sea por vergüenza a que los juzguen, o creer que lo extranjero suena más inteligente o moderno.
Buscamos aceptación
Queremos pertenecer al grupo “correcto”, pero cuando negamos lo que somos, perdemos una parte importante de nuestra historia. Y aunque intentemos parecer de otro lugar, seguimos siendo los mismos.
Lo importante
La hispanofobia se combate con conocer y valorar lo nuestro. El español nos pertenece, y cada vez que lo hablamos, lo enseñamos o lo compartimos, defendemos nuestra lengua y nuestra cultura frente a la ignorancia y el desprecio.


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