La historia oculta de la palabra robot: de las lenguas eslavas al mundo moderno - Nivel B1+
Karel Čapek llevaba horas frente al escritorio; su obra estaba casi terminada, pero había un problema inesperado: sus criaturas aún no tenían nombre. Pensó en llamarlas labori, del latín labor, que significa trabajo. La palabra sonaba fría, académica; no sonaba bien.
Karel fue a buscar a su hermano Josef, un pintor y escritor. En ese momento, Josef estaba frente al lienzo, con un pincel entre los dientes. Karel le contó su problema. Josef ni siquiera soltó el pincel y solo murmuró una palabra:
—Pues llámalos robots.
Y así quedó.
Para entender qué significaba realmente el origen checo de esa palabra, hay que mirar su raíz. Robota no significaba simplemente "trabajo". Era el trabajo obligatorio que los campesinos debían realizar gratuitamente para el señor feudal: una forma de servidumbre conocida como corvea.
Los robots de Čapek, en su novela, no eran metálicos. No tenían tuercas, ni cables, ni engranajes de acero; eran criaturas orgánicas. Čapek los imaginó creados en tanques químicos, con piel sintética, masa muscular artificial y huesos moldeados en laboratorio. Se parecían más al monstruo de Frankenstein, de Mary Shelley, que a los androides de hoy.
Pero había una diferencia enorme con Frankenstein. El personaje de Shelley era una criatura única. En cambio, los robots de Čapek eran creados para la producción en masa: criaturas fabricadas en serie para reemplazar a los trabajadores humanos en una escala industrial.
El éxito de la obra R.U.R. (Rossumovi univerzální roboti) fue tan grande que la palabra se popularizó rápidamente. Y en las lenguas eslavas resultó inmediatamente familiar, porque su raíz ya existía en el vocabulario cotidiano.
En el idioma polaco, puede relacionarse muy fácilmente:
- Robota: En el día a día significa "trabajo" o "curro" (especialmente el trabajo duro o físico). Cuando un polaco dice "Idę do roboty", dice "Voy al trabajo". Si te dicen "Dobra robota", te están diciendo "Buen trabajo".
- Robić: Es el verbo básico para decir "hacer".
- Robotnik: Es la palabra exacta para decir "obrero" o "trabajador".
- Robot: La máquina o el androide. Para un polaco, la relación entre la máquina y el acto de trabajar duro es clara.
Lo mismo pasa en otros idiomas eslavos cercanos. La palabra robot viajó casi sin cambios porque la raíz ya existía:
- En eslovaco se dice robot y el trabajo es robota.
- En ucraniano se escribe робот (robot) y la tarea diaria es робота (robota).
- En ruso se adoptó робот (robot), relacionado con работа (rabota, trabajo), ambas palabras procedentes de una antigua raíz eslava vinculada al trabajo obligatorio y a la servidumbre; de la misma familia procede раб (rab), "esclavo".
Pero la imagen que hoy tenemos del robot no nació de la obra de Čapek. El cambio fue gradual. Pocos años después del estreno, el cine y las revistas ilustradas adoptaron la palabra. En 1927, la película Metrópolis impactó al mundo con un autómata brillante de placas metálicas. Poco a poco, aquellas criaturas orgánicas imaginadas por Čapek se transformaron en máquinas de metal, con inteligencia artificial y personalidad propia.
Quizá lo más curioso es que una palabra nacida para describir el trabajo impuesto a los campesinos acabó dando nombre a las máquinas que algún día podrían transformar nuestra relación con el trabajo.
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