La celda que salvó a un prisionero: la increíble historia del hombre que sobrevivió a la peor erupción del siglo XX - Nivel B2
Saint-Pierre, Martinica. 8 de mayo de 1902. Ludger estaba tirado en el suelo de tierra. Oscuridad total. Afuera acababa de amanecer, pero dentro del calabozo no entraba nada de luz. Solo una ranura muy fina en la parte alta de la puerta de hierro dejaba pasar un poco de aire. Y entonces retumbó el suelo. No era un trueno normal. La tierra tembló y un rugido rompió el silencio de Saint-Pierre. Ludger se levantó de un salto. Tocó la piedra de la pared. Estaba hirviendo. En un segundo, la ranura de la puerta se puso roja. Un soplo de aire ardiente entró en la celda. Más de mil grados de temperatura. Ludger sintió cómo la piel de su espalda se encogía, se quemaba. Gritó de dolor. Reaccionó por puro instinto. Se arrancó la camisa, orinó sobre la tela con desesperación y la pegó contra la ranura para tapar el vapor tóxico. Afuera, el Monte Pelée acababa de erupcionar. Una nube negra de gas y ceniza ardiente bajó por la montaña a seiscientos kilómetros por hora. La nube cubrió l...