Encabritarse, engorilarse: El zoo que llevamos dentro - Nivel B1
A veces mis alumnos se sorprenden cuando descubren cómo hablamos en español cuando nos enfadamos, queremos calificar a alguien o intentamos expresar una emoción muy concreta. Casi siempre terminamos hablando de animales. Y es que hablamos de ellos todo el tiempo sin darnos cuenta. Una persona puede ser un lince, un burro o una rata. También podemos tener mariposas en el estómago o caminar a paso de tortuga por la calle. El español cotidiano está lleno de bichos. Usamos a los animales para referirnos de nosotros mismos: de nuestras virtudes, manías y, sobre todo, de nuestros defectos. Cuando usamos un animal para describir a alguien, la idea se entiende al instante. Sin rodeos. Animales para hablar de nuestras cualidades A veces nos sirve para destacar una cualidad positiva: Ser un lince: Alguien muy agudo y perspicaz, que ve lo que otros pasan por alto. "No hace falta ser un lince para ver lo que pasa aquí". Sentir mariposas en el ...