Pelirrojas y pelirrojos: dos caras del mismo color B1+

La Venus de Botticelli con largos cabellos rojizos al viento en El nacimiento de Venus

Todo comenzó a mediados del 2005. Bart Rouwenhorst puso un anuncio de tarifa básica en un periódico local; buscaba a 15 chicas pelirrojas para pintarlas… Recibió 150 llamadas. No quiso rechazar a ninguna, así que las citó a todas en una galería de arte en la ciudad de Asten; cuando llegó el día, una ola de cabello rojo se reunió para hacerse una fotografía.

La gente del pueblo salió a mirar. Los periódicos locales tomaron fotos. Lo que empezó como un simple proyecto para unas pinturas tomó otro rumbo.

En pocos años, esa reunión improvisada se convirtió en un festival masivo que atrajo a gente de más de 80 países. En 2013, los organizadores rompieron el récord Guinness en Breda cuando 1.672 pelirrojos posaron juntos para una foto.

Hoy el calendario marca el Día del Pelirrojo el 7 de septiembre, pero la fiesta real se celebra a finales de agosto; las fechas del festival han ido cambiando con los años.

El misterio del 1%

Solo el 1% de la población mundial tiene el pelo rojo. Una mutación en el gen MC1R que cambia la piel y el cabello; un detalle biológico simple que la cultura transformó en algo mucho más oscuro.

En la antigua Roma, los historiadores miraban hacia el norte con terror. Los guerreros galos y germanos, algunos de ellos pelirrojos, destacaban por su estatura y el color de su cabello; para los romanos, el pelo rojo podía asociarse con pueblos considerados bárbaros y extranjeros. La llama en la cabeza de los enemigos del Imperio.

Siglos más tarde, la Iglesia medieval llevó el estigma mucho más lejos. Durante siglos, el pelo rojo quedó asociado con el pecado, la brujería y las fuerzas oscuras. Para los cazadores de brujas, el cabello rojo se convirtió en una característica física que la cultura terminó transformando en una supuesta marca del diablo en la piel.

En el arte

El arte no fue neutral con este color. A diferencia del cabello oscuro, asociado a la virtud y al coraje, o del rubio, conectado a la pureza, los grandes maestros le dieron al pelo rojo tres roles: tentación, peligro y estatus.

Artistas como Tiziano representaron a Judas Iscariote con el pelo rojizo; una forma visual de avisar al público quién era el traidor. El rojo dejó de ser solo una característica física para convertirse en un aviso de engaño y mala suerte.

En el Renacimiento, Sandro Botticelli pintó El nacimiento de Venus. Sus cabellos largos flotando al viento buscaban representar la belleza ideal.

Los pintores de distintas épocas como Tiziano y Lucas Cranach pintaron la figura bíblica de Salomé sosteniendo la cabeza decapitada de Juan el Bautista. El pelo rojo podía reforzar la imagen de una mujer seductora y peligrosa. Una figura capaz de usar su atracción para destruir a un hombre.

En los barrios bajos de París, Toulouse-Lautrec retrató a las prostitutas y bailarinas del Moulin Rouge con el pelo como símbolo de la marginalidad, la decadencia y la vida nocturna.

El juego de Hollywood

Hollywood tomó el prejuicio, lo procesó y creó dos estereotipos completamente opuestos según el sexo.

Para las mujeres, la industria inventó la figura de la femme fatale.

Desde Rita Hayworth, hasta Nicole Kidman, la animación de Jessica Rabbit o personajes adaptados a la Viuda Negra en el cine de superhéroes. El cabello rojo en una mujer se convirtió en sinónimo de peligro, seducción, misterio y manipulación. Una figura poderosa, pero siempre vinculada a la amenaza y a la traición.

Actrices icónicas tuvieron que teñirse de un rojo fuego intenso como: Jessica Lange en "El cartero siempre llama dos veces", Uma Thurman en "Hiedra Venenosa" o Scarlett Johansson como "Black Widow" en Iron Man 2, entre otras; porque necesitaban que el personaje transmitiera peligro inmediato, manipulación y una seducción que destruye a cualquiera.

Al pelirrojo masculino en cambio, no le dieron papeles de héroe, ni seductor o líder. Le tocaron los personajes de villanos perdedores, los torpes, los raros o los nerds.

Ron Weasley en Harry Potter siempre a la sombra del héroe. Jimmy Olsen el fotógrafo amigo de Superman que siempre termina secuestrado. Norman Osborn, el villano "Duende Verde" en Spiderman. Dexter el niño genio de Cartoon Network, bajito de gafas y socialmente fracasado. O Shaggy en Scooby-Doo, el cobarde desgarbado que huye mientras el líder rubio resuelve el misterio.

La paradoja

Durante siglos, el pelo rojo ha sido utilizado para señalar al enemigo, al hereje, a la bruja, al traidor, a la mujer peligrosa o al hombre ridículo.

El mismo color que durante siglos sirvió para crear miedo, rechazo o burla terminó convirtiéndose en motivo de orgullo y celebración.

Hoy, en Breda, miles de pelirrojos se reúnen cada año para hacerse una fotografía juntos; una tradición que comenzó con un anuncio en un periódico local y una idea que, en principio, solo necesitaba a quince modelos.

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